domingo, 17 de enero de 2010

Reflexión

Cuando te toca; aunque te quites, cuando no te toca; aunque te pongas. En mi memoria están estas palabras, mismas que escuché de la boca de una buena amiga: Marisela… que Dios siempre me la guarde y bendiga. El día de ayer pasé un rato agradable con una linda mujer, y le digo linda no sólo por que es linda físicamente; sino porque es hermosa en mente, alma e integridad, para ella estas líneas; que si bien es una historia que no la mancha a ella, si es una reflexión cercana, de algo que vivimos en común:

Pasó mucho tiempo antes de darme cuenta, antes de saber que la vida era mejor sin ti. Ahora me doy cuenta que contigo dejé de ser “Yo”, permití que me hicieras como lo que era contigo, claro que la culpa fue sólo mía, digo mía porque reconocía todas tus mentiras y las hacía pasar como verdades, reconocía tus deseos de aislarme y obediente seguía tus ordenes, reconocía tus celos enfermizos y en lugar de apagarlos los avivé más, reconocía el gran daño que te hice y aún me atrevía a intentar curarlo, me quedé contigo e ignoré a mi corazón… pero al cabo ¿ya que importa? Es verdad que me siento culpable, pero sería mentira decir que ahora quiera tu perdón… tuvimos lo que merecíamos y si no estás de acuerdo: estas en tu derecho.

Gracias por la tarde Mago, espero que se vuelva a repetir.

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