sábado, 30 de enero de 2010
Un ángel musical
jueves, 28 de enero de 2010
Riesgos estúpidos
sábado, 23 de enero de 2010
La joven y el cuervo.
domingo, 17 de enero de 2010
Reflexión
Cuando te toca; aunque te quites, cuando no te toca; aunque te pongas. En mi memoria están estas palabras, mismas que escuché de la boca de una buena amiga: Marisela… que Dios siempre me la guarde y bendiga. El día de ayer pasé un rato agradable con una linda mujer, y le digo linda no sólo por que es linda físicamente; sino porque es hermosa en mente, alma e integridad, para ella estas líneas; que si bien es una historia que no la mancha a ella, si es una reflexión cercana, de algo que vivimos en común:
Pasó mucho tiempo antes de darme cuenta, antes de saber que la vida era mejor sin ti. Ahora me doy cuenta que contigo dejé de ser “Yo”, permití que me hicieras como lo que era contigo, claro que la culpa fue sólo mía, digo mía porque reconocía todas tus mentiras y las hacía pasar como verdades, reconocía tus deseos de aislarme y obediente seguía tus ordenes, reconocía tus celos enfermizos y en lugar de apagarlos los avivé más, reconocía el gran daño que te hice y aún me atrevía a intentar curarlo, me quedé contigo e ignoré a mi corazón… pero al cabo ¿ya que importa? Es verdad que me siento culpable, pero sería mentira decir que ahora quiera tu perdón… tuvimos lo que merecíamos y si no estás de acuerdo: estas en tu derecho.
Gracias por la tarde Mago, espero que se vuelva a repetir.
viernes, 8 de enero de 2010
Amor:
Ahora que mi hombría y valor propio se han quedado dormidos, ahora que mi amor hacia ti está sonámbulo, ahora que he olvidado mi juramento de no volverte a molestar, teniendo a la oscuridad y al silencio como testigo te digo que te necesito… ¿Por qué?, simplemente porque te amo.
Cuando lo peor de mí no está es cuando mis sentimientos llaman a mis lágrimas, y son ellas las que bañan y enfrían mis demoniacas inseguridades, mis celos enfermizos y mi alma se vuelve dócil. Con un alma tan pura llego a sentirme el peor de los hombres, todo cuando recuerdo tu rostro empapado en lágrimas, lágrimas que yo causé con mis constantes fallas, de nuevo perdóname, porque fui sordo para no escuchar tus reclamos y mudo para no decirte lo mucho que te amo… fui un cadáver que mató nuestro amor.
Muchas noches he pasado recordando la vida que viví a tu lado, hasta los malos momentos son bocanadas de aliento para mi amor sin respiración. Sumido en mi soledad me pregunto para qué quiero este nuevo mundo, si ahora debo recorrerlo solo, para que quiero sueños, si mis sueños son contigo y no debo de hacerlo más, porque ya no estás conmigo.
Los días siguen pasando tan despacio, tan comunes son mis vueltas al pasado, tan común es maldecirme y tan doloroso es escuchar tu nombre… tengo miedo. Miedo he sentido de tu rechazo, miedo a que amas a alguien más, miedo a nunca dejarte de amar y no tenerte… es cruel pero no puedo regresar el reloj, no puedo hacer volver al tiempo cuando todo era perfecto, ¿acaso no es una lástima?, pero cuando te recuerdo, a pesar de la distancia, del dolor y de toda la gente, me doy cuenta que nada en mí ha cambiado: aún te amo.